Glorifica a Dios porque tu cuerpo, tu espíritu y tu libertad han sido comprados por precio de sangre en el sacrificio que hizo Jesús en la cruz del calvario. Por: Pastor Rogelio Mora (31/03/2013).

Comprados por Precio

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Cuando Jesús vino a la tierra vino con el claro objetivo de comprar la salvación del género humano, y no lo hizo con dinero sino con su propia vida. Jesús entregó su vida a cambio de salvar gente que quizás para la sociedad no tenía ningún valor, como un drogadicto, un borracho o un indigente. Si el Señor fue capaz de pagar tan alto precio por ti, significa que tienes un alto valor, y en gratitud debes glorificar a Dios en cuerpo y espíritu, los cuales ahora le pertenecen porque fueron comprados por Él 1. Dios no te salva por tus buenas obras sino porque sencillamente te ama, y en atención a ese amor, tú le debes corresponder con buenas obras.

Si te abandonaron tus padres, tú sigues siendo valioso para el Señor. No te menosprecies por las cosas malas que han sucedido en tu vida; si tuviste un familiar que abusó de ti, no te tomes a menos, porque para Dios eres invaluable, y lo malo que te sucedió es para que levantes con tu testimonio a quienes han pasado por lo mismo. Jesús afirma de qué le vale al hombre ganar al mundo si pierde su propia alma 2, por tanto, una sola alma es más valiosa para Dios que el mundo entero. Esto es conocido por el diablo, quien hace de todo por arrebatar tu alma de las manos de Dios, porque sabe que es su mayor tesoro. Hace tiempo vi una película sobre un ajedrecista que era tan bueno que retó al diablo a una partida, de ganar el hombre obtendría dinero, fama y poder, esto es, el mundo, pero de ganar el diablo perdería su alma; al final ganó el diablo, reconociendo él mismo que un alma se equipara al valor del mundo y que el único que puede ganarle es Dios y a quien Dios quiera concederle la victoria. Por tanto, toda batalla que libres en la tierra en contra de las fuerzas del enemigo, no lo hagas con tus propias fuerzas sino con las de Dios, sabiendo que de Él viene tu victoria.

Cuando te sientas afligido, recuerda siempre el sacrificio de Cristo en la cruz del calvario, dando su propia sangre inocente por ti. Tú eres propiedad de Dios, esa es la razón principal por la cual no debes pecar, porque no te perteneces a ti mismo sino a Él. Ten presente que cuando compras lo de más alto valor, lo de menos valor llega a ti; Dios gobierna sobre todo el universo porque ha adquirido lo más valioso que hay en él, el género humano. Y así como Dios sacrificó a su único hijo por ti, cada vez que sacrificas algo único (de valor) para Dios estás colocando tu propia vida, y estás comprando sin dinero 3, confiando en el sistema económico de Jesús, sustentado en dar para recibir.

Mientras permanezcas al lado de Jesús, tu cuerpo y tu espíritu, es decir, todo tu ser, le pertenecen a Dios y el diablo no puede tocarte; pero si te apartas de Jesús y sigues tus propios principios, comienza el diablo a estudiar como complicarte la vida para hacértela perder. A veces te enfermas y tienes dolencias pero se debe a que tu cuerpo no ha sido redimido, y aun así nunca dudes que le perteneces a Dios. Si tu cuerpo es posesión de Dios debes cuidarlo y es solamente por medio del matrimonio que Dios le permite a otra persona tocar tu cuerpo, de allí el carácter sagrado del matrimonio. Estando casados aun cuando los esposos se pertenecen mutuamente, a la vez le pertenecen a Dios, y ese sentido de pertenencia se manifiesta cuando emplean todo su ser para adorar, alabar y glorificar a Dios sirviéndole. Dios quiere que te entregues a Él por completo y por voluntad propia, con tus pensamientos y tus acciones, porque cuando le entregas todo a Dios de corazón, Él te garantiza desarrollar tus potencialidades al máximo y hacer de ti una persona de éxito y de bien. Dios compró tu cuerpo, pero también compró tu libertad 4.

Citas:

1 1 Corintios 6:20 (RVR60): Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.

2 Mateo 16:26 (RVR60): Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?

3 Isaías 55:1 (RVR60): A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche.

4 2 Corintios 3:17 (RVR60): Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.