La esperanza del mundo reside en nosotros los hijos de Dios, porque Cristo en nosotros es la esperanza de gloria. Por: Pastor Rogelio Mora (03/04/2013).

Cristo en Nosotros la Esperanza de Gloria

Ministerios Rogelio Mora 2013 Venezuela

La Palabra de Dios establece que hay tres fundamentos que jamás dejarán de ser, entre ellos la fe, el amor y la esperanza 1. Sin la fe es imposible agradar a Dios 2 y sin el amor no se puede ser parte del cuerpo de Cristo porque Dios es amor 3. Pero la esperanza del mundo reside en nosotros los hijos de Dios, porque Cristo en nosotros es la esperanza de gloria 4. La gloria de Dios se hace presente en la Iglesia, y donde se encuentra su Santo Espíritu hay libertad para todo aquel que cree 5.

Nosotros hemos recibido autoridad de lo alto para predicar a las personas del mundo que si hay esperanza de alcanzar una vida plena y abundante. Personas que estaban a punto de morir por una enfermedad incurable hoy en día le sirven al Señor en la Iglesia; personas que antes estaban tomando alcohol y maltratando a sus seres queridos hoy en día predican en grupos en casa. Y ha sido el Señor quien ha obrado en la vida de estas personas, demostrando que los problemas del mundo si tienen solución, y que como hijos de Dios jamás nos cansaremos de hacer el bien, de adorar a Dios y amar a su hijo Jesús siendo obedientes en el llamado que hemos recibido.

La gloria de Dios es todo su bien manifestado en el cuerpo de Cristo, que por tanto no es exclusiva de una persona; muchos tienen al Pastor de la Iglesia rodeado de un misticismo porque si bien es una autoridad dada por Dios que resulta de gran bendición para nuestras vidas, es el Espíritu Santo a quien se le debe dar todo el honor por los milagros que suceden en la Iglesia. Todo aquel que recibe a Cristo en su corazón y es obediente a su Palabra, constituye en sí mismo un embajador de la gloria de Dios en la tierra. Ser obediente implica no volver al pecado, porque el mismo fue la razón por la cual fuimos destituidos de la gloria de Dios 6. Al nacer estamos destituidos de la gloria de Dios, pero cuando aceptamos a Cristo en nuestro corazón, somos reinsertados en su gloria.

Hay perdón, sanidad y liberación en la gloria de Dios. Hay muchas personas que han perdido la esperanza y depositan su confianza en los hombres. La esperanza de un futuro mejor en nuestros hogares, en nuestras comunidades y en nuestras naciones no radica en los hombres sino en la persona de Jesucristo. El mundo nos quiere vender que los hombres son la esperanza de salvación y de socorro ante las fuerzas del enemigo, tal como lo reflejan las películas de Hollywood como el Sexto Día y Constantine; pero la Palabra establece que es por el dedo de Dios que el enemigo huye de nosotros 7. Es tal el amor de Dios al hombre que cada día demanda más de nosotros, fortaleciendo nuestra esperanza de vida; primero toca tu corazón, luego tu vida entera, incluyendo tu esposa, tus hijos, y toda tu familia. Para que esta esperanza arrope a tu familia sírvele a Dios con los dones que te ha dado. Si en el mundo existen jefes que pagan mal por bien a sus empleados, ten presente que Dios te paga con gloria todo el servicio que hagas en su nombre.

Las cosas para Dios son fáciles, sólo que nosotros los seres humanos complicamos todo. Lo único que debemos hacer es creer en lo que Dios va hacer. Perder la esperanza es lo peor que le puede suceder a una persona, es prácticamente como estar muerto. Dios tiene un deseo inmenso de que sus hijos conozcan su gloria, por ello Él nos lleva de gloria en gloria 8. No es algo místico como ver un resplandor en el cielo, es ver sanar a un niño o ver despertar a una persona de un coma, eso es la gloria de Dios. Cuando alguien tiene un encuentro con Dios y llega arrepentido y reconoce el valor de su familia, y pide perdón por el todo el dolor, amargura y tristeza causada, eso es la gloria de Dios. Podrán venir problemas y aflicciones a tu vida 9, pero debes confiar en Jesús, quien venció al mundo y su gloria te acompaña día y noche.

En varias oportunidades he podido ser testigo de la gloria de Dios en mi vida a través de mi familia. En cierta ocasión reprendí muy severamente a una de mis hijas, y el Espíritu Santo me instó a pedirle perdón porque además era inocente; reconozco que fue muy difícil reconocer mi error; cuando existe soberbia y orgullo en el corazón no puede fluir la gloria de Dios. Finalmente fui ante mi hija y le pedí perdón, y desde ese momento hasta el sol de hoy, la comunión entre ella y yo ha sido de las mejores, porque cuando la gloria de Dios fluye en tu vida nada ni nadie la destruye. En otra oportunidad discutí con mi esposa, y me fui molesto de la casa, y esa noche me tocaba predicar. Camino por la calle el Espíritu Santo me instó a devolverme y pedirle perdón, porque así como estaba no podía predicar en el altar. Al llegar a casa igualmente me costó mucho pedirle perdón, y cuando finalmente lo hice, nos reconciliamos y esa noche mientras predicaba cayó la gloria de Dios. Por lo tanto, deja que el Espíritu Santo fluya en ti a través del arrepentimiento y del perdón y verás la gloria de Dios manifestarse en tu vida y en la de tu familia.

Citas:

1 1 Corintios 13:13 (RVR60): Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor.

2 Hebreos 11:6 (RVR60): Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.

3 1 Juan 4:8 (RVR60): El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.

4 Colosenses 1:27 (RVR60): A quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria.

5 2 Corintios 3:17 (RVR60): Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.

6 Romanos 3:23 (RVR60): Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.

7 Lucas 11:20 (RVR60): Mas si por el dedo de Dios echo yo fuera los demonios, ciertamente el reino de Dios ha llegado a vosotros.

8 2 Corintios 3:18 (RVR60): Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.

9 Juan 16:33 (RVR60): Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.