Prédica desde el 24 de marzo al 30 de marzo de 2014

Tu fe será tan poderosa como en quien la coloques, si es en Jesús tu final será de honra, pues no hay vergüenza para el que cree.

El que en mi Cree no será Avergonzado

Ministerios Rogelio Mora 2014 Venezuela

Desarrollo:

– La fe en Jesús es honra

“Pues la Escritura dice: Todo aquel que en Él creyere, no será avergonzado”. Romanos 10:11 (RVR60).

Si tu fe la has colocado en Jesús, tienes la garantía de que recibirás honra y no vergüenza. Tu fe será tan genuina como tantas cosas resistas, porque cualquiera la tiene cuando recibe un milagro, pero cuando ocurre algo malo o inesperado, ahí es donde se ve si tu fe es verdadera. Por eso debes tenerla fundamentada sobre la Roca, que es el Señor Jesús.

“Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca”. Mateo 7:24-25 (RVR60).

Dios nunca negó que a tu vida llegarían los problemas, por eso Él compara a un hombre de fe con uno prudente, que obedece y hace la Palabra de Dios. De esa manera puede venir cualquier adversidad, pero esa persona no será afectada, porque su fe está fundada sobre la Roca. Si viene un problema no es para que sufras vergüenza, o quedes mal delante de la gente: ellos pueden venir, de hecho lo harán. Pero los vencerás, por eso Jesús murió en la cruz y sufrió toda la vergüenza que pueda sufrir un ser humano. Si Él vivió eso es para que tú como hijo no lo tengas qué hacer.

Conclusión:

Necesitamos gente que hable y viva en fe: todo aquel que cree va a ser honrado por el Señor, porque en Él no hay vergüenza. Y Dios cuando honra, lo hace por completo, pues no te llamó para que estés derrotado, lo hizo para levantarte y exaltarte.

Ofrendas:

“E hizo Jacob voto, diciendo: Si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje en que voy, y me diere pan para comer y vestido para vestir, y si volviere en paz a casa de mi padre, Jehová será mi Dios. Y esta piedra que he puesto por señal, será Casa de Dios; y de todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para ti”. Génesis 28:20-22 (RVR60).

Jacob hizo un pacto con Dios que debemos imitar: darle siempre la décima parte de lo que nos permita producir. Él no tenía nada pero regresó a casa de su padre, un hombre acaudalado, porque puso a Dios primero. Haz lo mismo y dale al Señor lo primero de todo lo que produzcas.