Prédica desde el 28 de julio al 03 de agosto de 2014

Venciendo con fe los obstáculos que se interpongan en el camino hacia tu milagro, podrás alcanzarlo porque a Dios le agrada que seas perseverante y osado.

Fe para Mover Montañas

Ministerios Rogelio Mora 2014 Venezuela

Desarrollo:

– Pensar en grande

La fe no es para alcanzar pequeñas metas sino para pensar y alcanzar en grande, la fe no es para mover rocas sino para mover montañas. En la Biblia se presentan numerosos ejemplos de personas que vencieron determinados obstáculos para alcanzar lo que Dios les tenía preparado, y quienes lograron esas proezas fueron del agrado del Señor porque a Dios le agrada la gente osada.

– Vencer los obstáculos

“Aconteció un día, que él estaba enseñando, y estaban sentados los fariseos y doctores de la ley, los cuales habían venido de todas las aldeas de Galilea, de Judea y Jerusalén; y el poder del Señor estaba con él para sanar. Y sucedió que unos hombres que traían en un lecho a un hombre que estaba paralítico, procuraban llevarle adentro y ponerle delante de él. Pero no hallando cómo hacerlo a causa de la multitud, subieron encima de la casa, y por el tejado le bajaron con el lecho, poniéndole en medio, delante de Jesús. Al ver él la fe de ellos, le dijo: Hombre, tus pecados te son perdonados. Entonces los escribas y los fariseos comenzaron a cavilar, diciendo: ¿Quién es éste que habla blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados sino sólo Dios? Jesús entonces, conociendo los pensamientos de ellos, respondiendo les dijo: ¿Qué caviláis en vuestros corazones? ¿Qué es más fácil, decir: Tus pecados te son perdonados, o decir: Levántate y anda? Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados (dijo al paralítico): A ti te digo: Levántate, toma tu lecho, y vete a tu casa. Al instante, levantándose en presencia de ellos, y tomando el lecho en que estaba acostado, se fue a su casa, glorificando a Dios. Y todos, sobrecogidos de asombro, glorificaban a Dios; y llenos de temor, decían: Hoy hemos visto maravillas”. Lucas 5:17-26 (RVR60).

“Y vino Naamán con sus caballos y con su carro, y se paró a las puertas de la casa de Eliseo. Entonces Eliseo le envió un mensajero, diciendo: Ve y lávate siete veces en el Jordán, y tu carne se te restaurará, y serás limpio. Y Naamán se fue enojado, diciendo: He aquí yo decía para mí: Saldrá él luego, y estando en pie invocará el nombre de Jehová su Dios, y alzará su mano y tocará el lugar, y sanará la lepra. Abana y Farfar, ríos de Damasco, ¿no son mejores que todas las aguas de Israel? Si me lavare en ellos, ¿no seré también limpio? Y se volvió, y se fue enojado. Mas sus criados se le acercaron y le hablaron diciendo: Padre mío, si el profeta te mandara alguna gran cosa, ¿no la harías? ¿Cuánto más, diciéndote: Lávate, y serás limpio? Él entonces descendió, y se zambulló siete veces en el Jordán, conforme a la palabra del varón de Dios; y su carne se volvió como la carne de un niño, y quedó limpio. Y volvió al varón de Dios, él y toda su compañía, y se puso delante de él, y dijo: He aquí ahora conozco que no hay Dios en toda la tierra, sino en Israel. Te ruego que recibas algún presente de tu siervo. Mas él dijo: Vive Jehová, en cuya presencia estoy, que no lo aceptaré. Y le instaba que aceptara alguna cosa, pero él no quiso”. 2 Reyes 5:9-16 (RVR60).

Todos estos hombres y mujeres de fe obtuvieron su milagro porque lograron vencer los obstáculos que se interponían en su camino, no descansaron ni flaquearon hasta alcanzar su milagro, y así mismo debes hacer tú e inspirar a otros a que hagan lo mismo.

Conclusión:

No retrocedas ante tu milagro, tendrás que atravesar obstáculos y hacer cosas que inclusive te pueden parecer sin sentido como le sucedió a Naamán, pero al final le darás gloria a Dios, como él lo hizo.

Ofrendas:

“Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde”. Malaquías 3:10 (RVR60).

Cuando obedeces esta Palabra y das tus diezmos y ofrendas a Dios, abres las ventanas de los cielos. Darle a Dios no es una cuestión de generosidad sino de obediencia a su Palabra.