Jesús nos manda a ayudar al necesitado, pero más allá de nuestra generosidad, debemos aprender que el mejor alimento que podemos brindar es la Palabra de Dios. Por: Apóstol Rogelio Mora (25/10/2015).

La Doctrina de Judas

Ministerios Rogelio Mora 2015 Venezuela

Cada vez que hablamos de la palabra “Traición”, tomamos como referencia a Judas Iscariote, y es que el haber traicionado al Señor Jesús le acarreó una maldición eterna. A casi dos mil años de su traición, hoy en día Judas sigue siendo quemado en distintos países como acto de repudio. Lamentablemente y a pesar del tiempo, la doctrina de Judas sigue vigente en el mundo y más que por su traición, es por la forma como administraba el dinero que llegaba a sus manos.

Hay que saber dar a los demás. Muchas personas cuestionan los esfuerzos que hacen las Iglesias Cristianas de ayudar a los pobres, aludiendo al hecho que invierten más en evangelizar y predicar la Palabra que en hacerles donativos materiales. La Palabra de Dios nos manda a ayudar al que nos pida 1, pero esto en el Señor; si una persona alcohólica nos pide dinero, no podemos dárselo, porque el hacerlo nos haría partícipes de su falta. Tampoco podemos ayudar a los demás por manipulación; en una oportunidad, un hombre llegó hablándome del amor de Dios y al final me pidió prestado dinero y me negué, y me cuestionó diciéndome que si de verdad Jesús estaba en mi corazón, yo estaba en la obligación de ayudarlo, pero no lo hice porque estando en condiciones óptimas para trabajar, este hombre prefería ir de Iglesia en Iglesia, pidiendo y viviendo de colaboraciones. No podemos ser alcahuetas de las personas perezosas, porque la orden de Dios es clara: Fructificad y multiplicaos 2, en otras palabras, nos manda a que seamos personas productivas.

Jesús es ungido en Betania 3. Estando Jesús sentado a la mesa, con Lázaro, a quien había resucitado y con Marta y María, esta última tomó un perfume de muy alto valor y lo derramó sobre Jesús, ungiéndole; al ver esto, Judas Iscariote se “indignó” y planteó lo siguiente: Habiendo tantas personas con necesidad, en lugar de “desperdiciar” este perfume en el Señor, ¿por qué no se vendió y el dinero se entregó a los pobres? A lo que el Señor le replicó diciéndole que María había obrado correctamente, porque a los pobres los tendremos siempre, más Él estaba por partir y este acto que había hecho María, sin saberlo, era profético, porque estaba ungiendo a Jesús para su sepultura. Este pasaje encierra la doctrina de Judas, es decir, dejar de honrar al Señor y a su Iglesia con nuestros bienes con el pretexto de ayudar a los pobres. Una cosa no niega a la otra, es decir, debemos honrar al Señor y a su Iglesia, pero también podemos ayudar a los pobres cuando realmente lo necesiten.

La doctrina de Jesús. Muchos gobernantes y políticos de las naciones hacen eco de su ayuda a los pobres y su infinito amor por ellas, cuando en realidad, es un amor interesado que muchas veces puede perjudicar a los pobres haciéndolos más pobres; el verdadero amor sólo viene de parte de Dios, porque Él es amor 4. Cuando una persona ayuda a los pobres sin esperar nada a cambio, allí opera el verdadero amor de Dios, y más que darle algo material, debemos darle alimento espiritual al que lo necesite. Acabar con la pobreza en el mundo es una utopía, afirmado por el mismo Jesús cuando dijo que a los pobres los tendremos siempre. No es que Jesús no tenga cuidado de los pobres, porque de hecho vino a traerles buenas nuevas de salvación a ellos como primicia 5, sino que es su deseo que todos salgan de esa pobreza, porque ha venido para que tengamos vida y vida en abundancia 6. Según la doctrina de Judas, a un hombre en delincuencia se le debe ayudar materialmente para que salga de ella, lo cual eventualmente hará que se aleje del delito pero tarde o temprano reincidirá, tan pronto merme su ayuda social; en cambio, según la doctrina de Jesús, si a ese mismo hombre, además de una ayuda material inicial, se le predica la Palabra, cada día irá renovando su mente y transformando su corazón a tal punto que no volverá atrás y se constituirá en una persona productiva para la sociedad.

El mejor alimento es la Palabra. En mis comienzos en el ministerio, le llevaba con frecuencia a una hermana un mercado de granos y otros víveres; luego de un tiempo, ella me pidió que si le podía variar el mercado e incluir carne, pescado y otros alimentos perecederos, y así lo hice. En cierta ocasión, cuando llegué a su casa con el mercado, entré a la sala y me encontré a su marido acostado en un sofá y al verme exclamó: “¡ya llegó la comidita!” y allí caí en cuenta de lo tonto que había sido; a partir de ese día le suspendí la ayuda, y esta hermana llegó a denunciarme con las autoridades, porque le había quitado el alimento de sus hijos, siendo que el mismo era ofrendado totalmente por mí. Luego de unos años, esta hermana me visitó arrepentida de lo que me había hecho ya que tenía una terrible enfermedad; le oré, ella sintió la sanidad y estuvo bien por unos días, pero al séptimo día de su visita falleció. Cuando asistí a su funeral, ninguno de sus hijos ni su esposo se habían convertido, entonces comprendí que hice mal al ayudar por mucho tiempo económicamente a esa familia, porque el mejor alimento que les podría haber dado, más que carne o pescado, era la Palabra de Dios.

Citas:

1 Mateo 5:42 (RVR60): Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses.

2 Génesis 1:28 (RVR60): Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.

3 Juan 12:1-8 (RVR60): Seis días antes de la pascua, vino Jesús a Betania, donde estaba Lázaro, el que había estado muerto, y a quien había resucitado de los muertos. Y le hicieron allí una cena; Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban sentados a la mesa con él. Entonces María tomó una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio, y ungió los pies de Jesús, y los enjugó con sus cabellos; y la casa se llenó del olor del perfume. Y dijo uno de sus discípulos, Judas Iscariote hijo de Simón, el que le había de entregar: ¿Por qué no fue este perfume vendido por trescientos denarios, y dado a los pobres? Pero dijo esto, no porque se cuidara de los pobres, sino porque era ladrón, y teniendo la bolsa, sustraía de lo que se echaba en ella. Entonces Jesús dijo: Déjala; para el día de mi sepultura ha guardado esto. Porque a los pobres siempre los tendréis con vosotros, más a mí no siempre me tendréis.

4 1 Juan 4:8 (RVR60): El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.

5 Lucas 4:18 (RVR60): El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos.

6 Juan 10:10 (RVR60): El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.