No importa la medida de fe que tengas sino lo que haces con ella, porque si has aceptado a Cristo has nacido de Dios y tu fe es capaz de vencer al mundo. Por: Pastor Rogelio Mora (12/03/2014).

La Fe que Vence al Mundo II

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En la parábola del sembrador, Jesús afirma que cuando no estamos bien plantados en Él, viene el enemigo y nos arrebata la Palabra que fue sembrada en nuestro corazón 1. El enemigo es capaz de arrebatarnos la palabra de fe, de victoria y de esperanza que el Espíritu Santo ha infundido en nuestros corazones. Al enviar a Jesucristo, Dios ha determinado darnos paz y buena voluntad 2; no es su deseo que estemos destruidos o que pasemos por malas circunstancias pero si sobrevienen Él nos ha dado la fe necesaria para vencerlas. Cuando un pueblo experimente una crisis no está en manos del hombre la solución sino única y exclusivamente en Jesucristo, cuya intervención sobrenatural lo hará posible.

Cuando llegas a Cristo los problemas no desaparecen, es más, puede que se multipliquen, pero ante cualquier dificultad somos más que vencedores 3. Esta premisa de victoria se cumple en todos aquellos que están plantados en Jesús; el problema de muchos cristianos es que no tienen una raíz profunda por lo que cualquier tempestad los hace tambalear. Un desempleo, una enfermedad o una tentación hacen caer a los cristianos cuya fe no ha terminado de germinar y que no han terminado de comprender que no hay nada con más poder para vencer cualquier adversidad que la sangre del cordero. El enemigo ciertamente tiene poder para destruir en el mundo, pero mayor es el que está en nosotros 4.

Si hay algo en este mundo por lo cual valga la pena dar la vida es por la obra redentora de Cristo; Él es la verdad absoluta, ninguna otra causa es tan transparente y veraz como trabajar en la obra de Dios. Y es por medio de nuestra fe depositada en Jesús que lograremos vencer al mundo 5 y avanzar en su obra. Las señales que provienen del mundo y afectan nuestros sentidos casi siempre son contrarias a lo que dictamina nuestra fe. Hace varios años una de mis hijas al nacer tenía un cuadro clínico grave; estaba entubada en un área de cuidados intensivos; no muy lejos de mi estaba un hombre lleno de felicidad por el nacimiento de su hija y tenía una botella de alcohol debajo del brazo y yo en cambio tenía una Biblia debajo del mío; me hizo sentir mal ver como una persona del mundo le iba mejor que a mí si yo le servía a Dios, y fue un sentimiento con el que tuve que luchar ese día, hasta que reconocí que el único que podía salvar a mi hija era el mismo Dios y que mi fe en ese momento iba a determinar ese milagro. A la mañana siguiente, me dijeron que mi hija estaba completamente sana y yo no lo podía creer; así como yo hay quienes reciben un milagro y no lo creen en el momento; entonces llegué y me fui del hospital con mi hija y mi esposa; al cabo de un tiempo le practicaron varios exámenes y estaba completamente sana. Si Dios te manda algo es para tu felicidad y no para tu destrucción.

En otra oportunidad, uno de mis discípulos, hoy en día Pastor de Jóvenes, me llamó consternado porque venía con su esposa de una consulta médica donde le diagnosticaron que su bebé había fallecido y que al día siguiente le tendrían que practicar un aborto. Le dije que se calmara y me esperara en casa que yo le visitaría y así lo hice; al llegar hicimos una oración donde impusimos nuestras manos sobre el vientre de su esposa, y en ese momento el Espíritu Santo me mostró como su bebé despertaría de ese sueño y volvería a la vida, dando como señal que su esposa eructaría dos veces y así se cumplió. Al día siguiente fueron a una nueva consulta médica y en efecto, el embrión estaba vivo y sano. Ese día la fe que vence al mundo se hizo manifiesta y al nacer su hija, le pusieron por nombre Victoria, porque fue una victoria del Espíritu Santo sobre la muerte.

Hay personas que tienen poca fe y otras de mucha fe; cuando el Señor rescató a Pedro de entre las aguas le llamó “hombre de poca fe” 6; por otra parte, cuando Jesús sanó al siervo de un centurión romano afirmó de éste que no había hallado aún en el pueblo de Dios tanta fe 7, haciendo alusión a lo grande de su fe. Ya sea que tengas mucha o poca fe, lo importante es que haces con esa cuota de fe, porque si le crees de corazón al Señor, podrás desarraigar cualquier problema de este mundo, sea grande o pequeño. Si accionas la porción de fe que has recibido, podrías hacer cosas tan sobrenaturales 8, que todos afirmarán que la presencia de Dios te acompaña para hacer de ti un instrumento de salvación.

Cuando dos ciegos se acercaron a Jesús con la intención de ser sanados, Él les preguntó si en verdad creían que Él podría sanarlos y afirmaron “Sí, Señor”, a lo que Jesús les dijo que en efecto serían sanados conforme a la fe con la cual habían hecho esa declaración y así sucedió 9. De manera similar en nuestras vidas, todo aquello que declaremos, conforme a nuestra fe será hecho. Dios ha llamado a cada quien con un propósito distinto, algunos fueron llamados para pastorear multitudes, otros para evangelizar a las naciones, lo importante es que accionemos conforme a la Palabra que recibamos de parte de Dios y no demos cabida en nuestra mente a pensamientos contrarios al propósito de Dios; debemos vencer al mundo sabiendo que Jesús murió en la cruz del calvario con el propósito de darnos vida y vida en abundancia 10.

Citas:

1 Mateo 13:19 (RVR60): Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Éste es el que fue sembrado junto al camino.

2 Lucas 2:14 (RVR60): ¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!

3 Romanos 8:37 (RVR60): Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.

4 1 Juan 4:4 (RVR60): Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo.

5 1 Juan 5:4 (RVR60): Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y ésta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe.

6 Mateo 14:31 (RVR60): Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le dijo: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?

7 Lucas 7:9 (RVR60): Al oír esto, Jesús se maravilló de él, y volviéndose, dijo a la gente que le seguía: Os digo que ni aun en Israel he hallado tanta fe.

8 Lucas 17:6 (RVR60): Entonces el Señor dijo: Si tuvierais fe como un grano de mostaza, podríais decir a este sicómoro: Desarráigate, y plántate en el mar; y os obedecería.

9 Mateo 9:29 (RVR60): Entonces les tocó los ojos, diciendo: Conforme a vuestra fe os sea hecho.

10 Juan 10:10 (RVR60): El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.