Lo que creemos, valoramos y servimos es la fuerza moral sobre la cual se fundamenta nuestro liderazgo, seamos fieles a estos principios y por nada los vendamos. Por: Apóstol Rogelio Mora (28/08/2017).

La fuerza moral de un líder

Ministerios Rogelio Mora 2017 Venezuela

Debemos vivir nuestras convicciones, esto es, lo que creemos, lo cual está íntimamente ligado a lo que valoramos y servimos. Así como las columnas son los pilares que sostienen una casa, así también nuestros principios son los fundamentos que sostienen nuestra vida cristiana. No podemos vivir de reputación, debemos ser genuinos donde nos paremos. No nos dejemos manipular por nuestros sentimientos; amar a tu mujer no es cuestión de sentimientos sino de una decisión; no permitas que las circunstancias económicas y sociales que nos rodean menoscaben tu servicio a Dios y en consecuencia, el propósito que Dios tiene para ti.

Lo que creemos. Todos tenemos convicciones que no podemos violentar; podemos pasar toda la vida sirviendo a Dios y por algo muy simple podemos perderlo todo. Sin importar la posición o los beneficios que ofrezca la sociedad, nunca los privilegios están por encima de los principios. Si predicas algo, primero debes vivirlo, de lo contrario corres el riesgo de caer en el terreno de los falsos; el buen líder antes de exigir algo primero lo hace, antes de predicar algo primero lo vive; sigamos el ejemplo de Jesús, el cual estuvo más de tres años enseñando no sólo con palabras sino también con acciones, con una sólida autoridad moral. El enemigo siempre nos ofrecerá algo a cambio de nuestras convicciones para que perdamos el propósito que Dios tiene para nuestras vidas; Esaú por un simple plato de lentejas entregó su primogenitura 1, Saúl perdió el reino por no ser obediente a las instrucciones de Dios 2, Judas perdió el ministerio apostólico por su avaricia 3; así como ellos, hoy en día continuamos siendo tentados para dejar a un lado lo que creemos y perder todo lo que Dios tiene para nosotros.

Lo que valoramos. Dentro de lo que valoramos debemos mirar dentro de nuestra familia y es que no hay tal cosa como gobernar mal la casa y cuidar bien la Iglesia del Señor, esto último afirmado por el Apóstol Pablo 4. No vivamos una vida de apariencias, en la Iglesia tenemos un matrimonio feliz, pero en casa estamos a las puertas de un divorcio; reconozcamos nuestros problemas y de ser posible, busquemos consejería, orientación de parte de nuestros líderes. Dios es un Dios de familias, no puede haber tal cosa como honrar a Dios y no a la familia; no puedes ser una mujer de Dios e irrespetar a tu marido, tampoco puedes ser un hombre de Dios y no amar y proveer a tu esposa; no existe tal cosa como un ministerio exitoso con un matrimonio fracasado. Las personas que nos rodean saben quiénes somos, y quizás delante de ellos tengamos una buena reputación, pero tarde o temprano, nuestro carácter, es decir, quiénes somos en lo íntimo, saldrá a la luz.

Debemos escuchar antes que hablar 5. Los buenos predicadores oyen primero; nunca te quedes con una sola versión de los hechos, debes estar dispuesto a escuchar distintas opiniones y la clave es prestar atención cuidadosamente a quiénes nos hablan. Todo líder debe aprender a escuchar más y hablar menos. Tampoco debemos enojarnos con facilidad, porque quien vive enojado no puede vivir como Dios manda 6; en el enojo entran los sentimientos, los cuales no son más importantes que el llamado que Dios nos ha hecho, es más, los sentimientos nos hacen olvidar la Palabra que hemos recibido, no seamos pues oyentes olvidadizos 7.

Lo que servimos. Todos tenemos una obra en el Señor; el Apóstol Pablo afirmaba que sus discípulos eran su mayor obra 8, procuremos a semejanza de Él, ser buenos líderes, sirviendo a nuestros discípulos como es debido. Cuida tu testimonio, no sea que mañana tus discípulos se conviertan en tus jueces 9; por causa de la gente debemos mantener nuestra autoridad moral intachable y la misma como se indicó anteriormente, comienza en casa; no seas oscuridad en la casa y claridad en la calle. Debemos mantenernos firmes hoy más que nunca, en esta época de fuerte tribulación para que el día de mañana recibamos una gran bendición. Cuando unos griegos buscaban a Jesús para verle 10, el Señor les dio a entender a sus discípulos que más que verle debemos servirle; muchos se conforman con asistir a la Iglesia los domingos sin saber que sólo aquellos que buscan servir a Dios, serán honrados por Él 11. ¿Dónde pones tus fuerzas? ¿Dónde inviertes tu tiempo? Sin duda servir a Dios y permanecer en sus caminos es la mejor decisión que podrás tomar en tu vida.

El enemigo siempre nos ofrecerá algo a cambio de nuestras convicciones para que perdamos el propósito que Dios tiene para nuestras vidas; permanezcamos firmes en aquel en quien hemos creído, Jesucristo el Señor, atesorando nuestro servicio, dándole el honor que se merece y cuidando nuestro testimonio cual vaso de cristal; es más fácil levantar al peor pecador que a un líder de renombre que ha perdido su testimonio por causa de sus malas decisiones.

Citas:

1 Génesis 25:34 (RVR60): Entonces Jacob dio a Esaú pan y del guisado de las lentejas; y él comió y bebió, y se levantó y se fue. Así menospreció Esaú la primogenitura.

2 1 Samuel 15:26 (RVR60): Y Samuel respondió a Saúl: No volveré contigo; porque desechaste la palabra de Jehová, y Jehová te ha desechado para que no seas rey sobre Israel.

3 Mateo 26:14-15 (RVR60): Entonces uno de los doce, que se llamaba Judas Iscariote, fue a los principales sacerdotes, y les dijo: ¿Qué me queréis dar, y yo os lo entregaré? Y ellos le asignaron treinta piezas de plata.

4 1 Timoteo 3:5 (RVR60): Pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?

5 Santiago 1:19 (PDT): Recuerden esto, estimados hermanos: estén más dispuestos a escuchar que a hablar. No se enojen fácilmente.

6 Santiago 1:20-21 (PDT): El que vive enojado no puede vivir como Dios manda. Por eso, dejen toda esa mala conducta y todo el mal que tanto los rodean, y acepten con humildad el mensaje que Dios ha puesto en cada uno de ustedes. Ese mensaje tiene el poder de salvarlos

7 Santiago 1:23-25 (PDT): El que oye el mensaje de Dios sin obedecer lo que dice es como el que se mira en un espejo. Se mira en el espejo, se va y pronto olvida lo mal que se veía. Por el contrario, el que se fija bien en la ley perfecta, la que libera a la gente, y la pone en práctica en lugar de ser un oyente olvidadizo, será afortunado en lo que hace.

8 1 Corintios 9:1 (RVR60): ¿No soy apóstol? ¿No soy libre? ¿No he visto a Jesús el Señor nuestro? ¿No sois vosotros mi obra en el Señor?

9 Mateo 12:27 (RVR60): Y si yo echo fuera los demonios por Beelzebú, ¿por quién los echan vuestros hijos? Por tanto, ellos serán vuestros jueces.

10 Juan 12:20-21 (RVR60): Había ciertos griegos entre los que habían subido a adorar en la fiesta. Éstos, pues, se acercaron a Felipe, que era de Betsaida de Galilea, y le rogaron, diciendo: Señor, quisiéramos ver a Jesús.

11 Juan 12:26 (RVR60): Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará.