Prédica desde el 6 de enero al 12 de enero de 2014

El arrepentimiento es un factor muy importante en la vida de un cristiano. Sin arrepentimiento no es posible acercarnos a Dios, porque debemos estar conscientes de que hemos pecado para alcanzar la misericordia de Dios.

Llamados al Arrepentimiento

Ministerios Rogelio Mora 2014 Venezuela

Desarrollo:

– Dios llamó a los pecadores

“No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento”. Lucas 5:32 (RVR60).

Dios está esperando que los pecadores se arrepientan. Jesús no fue enviado a los justos, es decir, a los que no le necesitaban. Pensemos cuán necesitados somos de Dios, diariamente cometemos errores, contra Dios y contra las demás personas.

– ¿Cómo sé si soy pecador?

“Ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de Él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado”. Romanos 3:20 (RVR60).

Este pasaje dice que de acuerdo a nuestras obras ninguno podría ser salvo. Todas las personas han pecado alguna vez. No existen pecados grandes ni pequeños, solamente existen los pecados como tales y debemos reconocerlos para alcanzar misericordia.

– ¿Cómo se siente el Señor cuando me arrepiento?

“Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento”. Lucas 15:7 (RVR60).

Jesús nos dice que hay gozo en el cielo cuando alguien se arrepiente. Cada vez que alguien pide perdón a Dios por sus pecados, en el cielo se hace una celebración, porque Dios te ama y no quiere estar separado de ti.

Conclusión:

Abre tu corazón y deja que Jesús entre a limpiarlo de todo pecado que haya. Entrégale tu vida a Jesús así como está, no importa cuanto pecado hayas cometido, Dios te quiere perdonar y te ama. Él te dará una nueva oportunidad.

Ofrendas:

“Gustad, y ved que es bueno Jehová; dichoso el hombre que confía en Él”. Salmos 34:8 (RVR60).

Dios te hace prosperar cuando confías en Él. Una muestra de la confianza que le tienes a Dios, es entregarle tu ofrenda para que te dé la cosecha.