Jesús anhela que te acerques a Él con un corazón dispuesto a recibir lo que tiene para ti, creyendo en su Palabra, declarando y actuando con fe sin desmayar. Por: Apóstol Rogelio Mora (26/07/2015).

Lo Creo, lo Digo y lo Hago

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La gente por lo general piensa que llegar a Cristo es la continuación de nuestra vida ordinaria y no es así; Dios tiene planes para cada uno de sus hijos y los ha determinado llevar a cabo incluso antes de la creación del mundo y son cosas tan extraordinarias que ningún ojo vio y ningún oído oyó 1. En la ejecución de ese plan, Dios cuenta con cada uno de nosotros; el plan está pero el que se haga una realidad depende de nuestras decisiones. Hay historias en la Biblia que nunca se habrían escrito sin la determinación de hombres ordinarios que llegaron a realizar acciones extraordinarias en Cristo. Pedro logró caminar sobre las aguas por decisión propia en un día que parecía ordinario 2. Cuando vienes a la Iglesia el domingo y recibes Palabra de Dios, puede ser un domingo ordinario pero eres tú quien hace la diferencia, esto es, está en ti creer la Palabra que se imparte y actuar en ese sentido para alcanzar cosas extraordinarias de la mano de Jesús.

El poder de Dios está para sanar 3. Mientras Jesús predicaba, se le acercaban personas de distintos niveles de educación, y a pesar que Jesús no había sido instruido en ninguna de sus instituciones, su sabiduría sobrepasaba la de todos ellos, razón por la cual se congregaban para escucharle. En ese momento el poder de Dios estaba sobre Jesús para sanar más no estaba actuando; Jesús anhela usar su poder para sanar a las personas pero si sólo le rodean personas no expectantes de milagros, lo único que puede hacer es impartirles conocimiento de la Palabra de Dios, lo cual también es provechoso pero no extraordinario ni sobrenatural.

Preparemos nuestro futuro. No debemos dejar que los detalles que nos permitan concretar los planes de Dios queden al azar sino que debemos planificar y actuar en ese sentido; el hombre paralítico estando al tanto de su condición, se buscó a cuatro hombres para que le ayudasen llegar ante Jesús y viendo la entrada clausurada por causa de la multitud que se agolpaba en la puerta de la casa donde predicaba el Maestro, no le quedó más remedio que buscar una entrada alterna y viendo que el techo era de tejas, tuvo que planear el ascenso y descenso por un boquete del mismo y así lo hizo 4. Si no cuidamos los detalles y permitimos que cualquier obstáculo nos frene, difícilmente el propósito de Dios se cumplirá en nuestras vidas. Ante toda dificultad siempre tendrás dos opciones: huyes o la enfrentas; la mayoría huye pero sólo los hijos de Dios luchan y luchan hasta que su milagro sea una realidad patente.

La fe sin obras es muerta 5. Jesús vio la fe del hombre paralítico y de quienes le acompañaban traducida en lo que hicieron 6, y no sólo perdonó pecados sino que otorgó la anhelada sanidad como premio a una fe traducida en una obra que marcó la historia y es contada en el mundo entero. Cuando actúas en fe viene la revelación de Dios a tu vida. Puede que estés pasando una terrible situación, pero ponte de pie y declara con viva voz a los cielos que saldrás de ella y ten por seguro que si no dudares así se hará. El poder de Dios está de continuo en tu vida y Él está esperando tan sólo que declares la Palabra y actúes en torno a ella.

Tiempos de oración y tiempos de acción. Si el hombre paralítico en lugar de actuar, subir al techo y llegar ante Jesús para obtener su sanidad se fuese quedado afuera, entre la multitud, orando al Señor que le mostrara que debía hacer, probablemente no habría recibido su sanidad y su historia no se habría escrito. Si Moisés cuando estaba frente al mar rojo en lugar de abrir un camino y pasar por las aguas, se fuese arrodillado a orar a Dios que le mostrase que tendría qué hacer, probablemente el ejército de Egipto habría asediado todo su campamento y acabado con el pueblo. “¿Por qué clamas a mí?” 7 Le reprochó Dios a Moisés, es decir, ¿Qué estás esperando para actuar? No justifiques lo malo que te está pasando diciendo: “Quizás no es el tiempo de Dios”; no puede ser que lleves años viviendo alquilado teniendo un terreno donde construir tu casa porque “las cosas no se han dado”; Dios está esperando que le creas, declares y actúes para concretar tus sueños. No es malo orar, pero debemos reconocer en qué tiempo estamos viviendo, y en función de ello decidir si orar o accionar.

Lo más difícil es creer. A nosotros nos toca hacer lo fácil y a Dios lo difícil que para Él resulta fácil. Moisés lo único que tuvo que hacer era alzar la vara para que el mar fuese dividido 8. El paralítico lo único que tuvo que hacer era tomar su lecho y marcharse 9. El pueblo de Israel lo único que tuvo que hacer para derrumbar los muros de Jericó fue gritar 10. Todas estas acciones son fáciles de realizar, pero lo más difícil es creer que tales acciones provocarán el efecto deseado. Si crees en tu corazón que Dios te concederá la victoria, harás lo que Él te pide. Toda conquista amerita un esfuerzo de nuestra parte, pero una vez que sobrepasas la dificultad, tan sólo será un recuerdo del cual testificarás.

Jesús quiere que te acerques a Él. En una oportunidad, estando en un servicio especial de un famoso predicador muy usado por Dios, Él declaró que las personas que llegaran al altar recibirían una unción de multiplicación y yo corrí inclusive por encima de muchas personas para llegar y una vez allí recibí esa unción por causa del sacrificio que hice. En otra ocasión, en medio de una cruzada de milagros, el predicador llamó al altar a todos aquellos que querían un toque especial del Espíritu Santo y yo me acerqué; luego del llamado, el predicador siguió dando su mensaje y muchos que acudieron al llamado regresaron a sus asientos; finalmente, transcurrida casi una hora, el predicador retomó el llamado y sólo aquellos que permanecieron esperando, recibieron ese toque especial del Señor. Jesús quiere que te acerques a Él pero debes ser paciente y perseverante; nunca te des por vencido ni te devuelvas, porque cuando se trata de Cristo sigue hasta el final.

Citas:

1 1 Corintios 2:9 (RVR60): Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman.

2 Mateo 14:28-29 (RVR60): Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas. Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús.

3 Lucas 5:17 (RVR60): Aconteció un día, que él estaba enseñando, y estaban sentados los fariseos y doctores de la ley, los cuales habían venido de todas las aldeas de Galilea, de Judea y Jerusalén; y el poder del Señor estaba con él para sanar.

4 Lucas 5:18-19 (RVR60): Y sucedió que unos hombres que traían en un lecho a un hombre que estaba paralítico, procuraban llevarle adentro y ponerle delante de él. Pero no hallando cómo hacerlo a causa de la multitud, subieron encima de la casa, y por el tejado le bajaron con el lecho, poniéndole en medio, delante de Jesús.

5 Santiago 2:14 (RVR60): Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma.

6 Lucas 5:20-24 (RVR60): Al ver él la fe de ellos, le dijo: Hombre, tus pecados te son perdonados. Entonces los escribas y los fariseos comenzaron a cavilar, diciendo: ¿Quién es éste que habla blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados sino sólo Dios? Jesús entonces, conociendo los pensamientos de ellos, respondiendo les dijo: ¿Qué caviláis en vuestros corazones? ¿Qué es más fácil, decir: Tus pecados te son perdonados, o decir: Levántate y anda? Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados (dijo al paralítico): A ti te digo: Levántate, toma tu lecho, y vete a tu casa.

7 Éxodo 14:15 (RVR60): Entonces Jehová dijo a Moisés: ¿Por qué clamas a mí? Di a los hijos de Israel que marchen.

8 Éxodo 14:16 (RVR60): Y tú alza tu vara, y extiende tu mano sobre el mar, y divídelo, y entren los hijos de Israel por en medio del mar, en seco.

9 Lucas 5:25-26 (RVR60): Al instante, levantándose en presencia de ellos, y tomando el lecho en que estaba acostado, se fue a su casa, glorificando a Dios. Y todos, sobrecogidos de asombro, glorificaban a Dios; y llenos de temor, decían: Hoy hemos visto maravillas.

10 Josué 6:20 (RVR60): Entonces el pueblo gritó, y los sacerdotes tocaron las bocinas; y aconteció que cuando el pueblo hubo oído el sonido de la bocina, gritó con gran vocerío, y el muro se derrumbó. El pueblo subió luego a la ciudad, cada uno derecho hacia adelante, y la tomaron.