Tu provisión está mar adentro, y sólo Dios sabe el lugar y el momento exacto en que la recibirás, déjate guiar por Jesús, el cual te dará una pesca milagrosa. Por: Apóstol Rogelio Mora (30/08/2015).

Mar Adentro

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Dios le ha otorgado a las semillas, la capacidad de multiplicación y de hecho, es lo único que se puede multiplicar en la tierra. Nuestras actitudes se pueden considerar como semillas, y así como un grano de maíz puede dar lugar a otras miles de semillas mediante su siembra, así también la avaricia y la generosidad se pueden multiplicar y es tu elección decidir cuál de las dos sembrar en los demás.

La generosidad te abre puertas. Estando Jesús a orillas del lago de Genesaret, entró en la barca de Pedro (Simón en aquel momento), y Éste no tuvo problemas en prestársela para que pudiera predicar la Palabra de Dios 1. Pedro era un empresario porque no cualquiera era dueño de una barca de pescar y en ese lugar de trabajo fue donde Jesús plantó en el corazón de la gente la Palabra. El lugar donde actualmente estás y lo que tienes es el instrumento que Dios empleará para bendecirte y abrirte puertas. Es necesario darle sentido a lo que Dios te ha dado en beneficio de los demás; de nada sirve tener una Biblia en casa si no crees en su Palabra; tampoco de nada sirve tener un hogar donde el hombre no es cabeza 2 y la mujer no edifica 3, asimismo si la bendición no viene de Dios de nada vale.

Boga mar adentro. Una vez concluida la predicación de nuestro Señor en la barca de Pedro, le pidió que bogara, esto es, que remara mar adentro y echase las redes en el mar. Pedro un tanto escéptico le replicó que venían de trabajar toda la noche y nada habían obtenido pero que en su nombre lo haría, y habiéndolo hecho fue tal la cantidad de peces que encerraron en las redes que casi se rompían 4. La llave de tu prosperidad está en creer la Palabra de Dios y accionar en torno a ella; tal como lo hizo Pedro. Puede que el mundo esté en contra, pero sólo Dios conoce dónde está tu provisión y es el único que te dirige hacia ella. Cuando vayas a emprender un negocio, primeramente busca la dirección de Dios, y si recibes confirmación lánzate sin pensarlo, porque vendrá una abundancia sin igual.

Hay profundidades que alcanzar. Si Dios habría querido, le fuese pedido a Pedro que echase las redes en la orilla del lago y allí sacaría la pesca milagrosa pero no fue así; es el propósito de Dios que asumamos desafíos y nos internemos en las profundidades. Para que una casa sea estable sus cimientos deben ser profundos; para que un árbol resista el ímpetu del viento sus raíces deben ser profundas; esta misma lógica se aplica a nuestra vida, esto es, si queremos una familia feliz y un ministerio pleno hay profundidades que debemos alcanzar de la mano de Dios. En esa búsqueda de las profundidades salen a flote dos actitudes fundamentales: obediencia y sacrificio. Si Dios por ejemplo, te manda a diezmar, hazlo; si te manda a ofrendar, hazlo; si te manda a pactar, hazlo. En cada uno de estos actos de fe demuestras con sacrificio tu obediencia a Dios, por lo cual a pesar de las críticas que recibas del mundo, serán inmensamente bendecido.

Vive lo que Dios dice. Pedro prestó su barca al Señor y a partir de esa semilla vino la abundancia a su vida; si Dios ha establecido que todo lo que Él toca se multiplica, entonces no dudemos en prestar nuestros bienes a su servicio; viviendo así realmente haremos que nuestro testimonio impacte a Dios. Tu vida será tan eficaz como vivas lo que Dios dice; sin Dios tu vida terminará llena de cansancio, dolor y tristeza. Es el momento de exclamar como lo hizo Josué ante Dios: “Yo y mi casa serviremos al Señor” 5. Si Dios te bendice no puede ser posible que lo abandones; si te entrega una casa, colócala a su servicio; si te entrega un vehículo, lleva a los hermanos a sus casas después del servicio. Si te sales de la línea de acción de Cristo, llevarás duro del diablo y de la vida misma.

Instrumentos de bendición. En vista que las redes casi se rompían, Pedro llamó a las barcas cercanas para que aprovechasen tal abundante pesca. Inmediatamente, al darse cuenta de lo sucedido, Pedro cayó de rodillas delante del Señor y le sobrecogió un gran temor y le pidió que se apartase de Él, pero Jesús no lo hizo, sino que le declaró proféticamente que sería un pescador de hombres, a lo que Pedro dejándolo todo le siguió 6. Esta escena refleja varios aspectos fundamentales de la vida cristiana cuando se vive en verdadera obediencia y sacrificio. En primer lugar, cuando Dios te bendice la abundancia es claramente palpable y otros cercanos a ti resultan ser bendecidos. En segundo lugar, estando en la presencia de Dios, te das cuenta de tus errores y te sientes indigno, pero recuerda que Cristo te hizo digno por su propio sacrificio. En tercer lugar, aunque tú lo pidas en oración, Dios nunca se apartará de ti, es de hecho, la única oración a la que Dios se hace el sordo si eres obediente. Por último, la raíz de nuestra vida, radica en obedecer lo que Dios ha establecido. Nunca olvides aún en medio de la abundancia que todo se lo debes a Dios, si así lo haces, dejarlo todo por Él se te hará sencillo, porque reconoces que verdaderamente es quien te provee.

Citas:

1 Lucas 5:1-3 (RVR60): Aconteció que estando Jesús junto al lago de Genesaret, el gentío se agolpaba sobre él para oír la palabra de Dios. Y vio dos barcas que estaban cerca de la orilla del lago; y los pescadores, habiendo descendido de ellas, lavaban sus redes. Y entrando en una de aquellas barcas, la cual era de Simón, le rogó que la apartase de tierra un poco; y sentándose, enseñaba desde la barca a la multitud.

2 1 Corintios 11:3 (RVR60): Pero quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo.

3 Proverbios 14:1 (RVR60): La mujer sabia edifica su casa; más la necia con sus manos la derriba.

4 Lucas 5:4-6 (RVR60): Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar. Respondiendo Simón, le dijo: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; mas en tu palabra echaré la red. Y habiéndolo hecho, encerraron gran cantidad de peces, y su red se rompía.

5 Josué 24:15 (RVR60): Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová.

6 Lucas 5:7-11 (RVR60): Entonces hicieron señas a los compañeros que estaban en la otra barca, para que viniesen a ayudarles; y vinieron, y llenaron ambas barcas, de tal manera que se hundían. Viendo esto Simón Pedro, cayó de rodillas ante Jesús, diciendo: Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador. Porque por la pesca que habían hecho, el temor se había apoderado de él, y de todos los que estaban con él, y asimismo de Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Pero Jesús dijo a Simón: No temas; desde ahora serás pescador de hombres. Y cuando trajeron a tierra las barcas, dejándolo todo, le siguieron.