Prédica desde el 08 de julio al 14 de julio

¿No es cierto que a veces nos encontramos en algún momento en nuestra vida en donde las soluciones normales ya no funcionan? Podemos ver una situación similar en una historia muy conocida en la Biblia: Josué derribando los muros de Jericó. Muchas han sido las veces que hemos escuchado esta historia, pero ¿realmente hemos aprendido la clave del éxito de Josué?

Quien Escuche su Palabra

Ministerios Rogelio Mora 2013 Venezuela

Desarrollo:

“Ahora, Jericó estaba cerrada, bien cerrada, a causa de los hijos de Israel; nadie entraba ni salía”. Josué 6:1 (RVR60).

Jericó estaba totalmente cerrada, ya no habían opciones; la Biblia afirma que la ciudad estaba “bien cerrada”. Esto es similar a muchas circunstancias en nuestra vida, en donde simplemente ya no hay salida y todas las maneras humanas de afrontar el problema se nos han agotado.

“Mas Jehová dijo a Josué: Mira, yo he entregado en tu mano a Jericó y a su rey, con sus varones de guerra. Rodearéis, pues, la ciudad todos los hombres de guerra, yendo alrededor de la ciudad una vez; y esto haréis durante seis días. Y siete sacerdotes llevarán siete bocinas de cuernos de carnero delante del arca; y al séptimo día daréis siete vueltas a la ciudad, y los sacerdotes tocarán las bocinas. Y cuando toquen prolongadamente el cuerno de carnero, así que oigáis el sonido de la bocina, todo el pueblo gritará a gran voz, y el muro de la ciudad caerá; entonces subirá el pueblo, cada uno derecho hacia adelante”. Josué 6:2-5 (RVR60).

La solución sobrenatural la pudo encontrar Josué en la instrucción clara de Jehová. Josué decidió escuchar a Dios y seguir sus instrucciones por muy raras que le hayan parecido, la respuesta estaba en su Palabra.

“Llamando, pues, Josué hijo de Nun a los sacerdotes, les dijo: Llevad el arca del pacto, y siete sacerdotes lleven bocinas de cuerno de carnero delante del arca de Jehová. Y dijo al pueblo: Pasad, y rodead la ciudad; y los que están armados pasarán delante del arca de Jehová. Y así que Josué hubo hablado al pueblo, los siete sacerdotes, llevando las siete bocinas de cuerno de carnero, pasaron delante del arca de Jehová, y tocaron las bocinas; y el arca del pacto de Jehová los seguía. Y los hombres armados iban delante de los sacerdotes que tocaban las bocinas, y la retaguardia iba tras el arca, mientras las bocinas sonaban continuamente. Y Josué mandó al pueblo, diciendo: Vosotros no gritaréis, ni se oirá vuestra voz, ni saldrá palabra de vuestra boca, hasta el día que yo os diga: Gritad; entonces gritaréis. Así que él hizo que el arca de Jehová diera una vuelta alrededor de la ciudad, y volvieron luego al campamento, y allí pasaron la noche. Y Josué se levantó de mañana, y los sacerdotes tomaron el arca de Jehová. Y los siete sacerdotes, llevando las siete bocinas de cuerno de carnero, fueron delante del arca de Jehová, andando siempre y tocando las bocinas; y los hombres armados iban delante de ellos, y la retaguardia iba tras el arca de Jehová, mientras las bocinas tocaban continuamente. Así dieron otra vuelta a la ciudad el segundo día, y volvieron al campamento; y de esta manera hicieron durante seis días. Al séptimo día se levantaron al despuntar el alba, y dieron vuelta a la ciudad de la misma manera siete veces; solamente este día dieron vuelta alrededor de ella siete veces. Y cuando los sacerdotes tocaron las bocinas la séptima vez, Josué dijo al pueblo: Gritad, porque Jehová os ha entregado la ciudad. Y será la ciudad anatema a Jehová, con todas las cosas que están en ella; solamente Rahab la ramera vivirá, con todos los que estén en casa con ella, por cuanto escondió a los mensajeros que enviamos. Pero vosotros guardaos del anatema; ni toquéis, ni toméis alguna cosa del anatema, no sea que hagáis anatema el campamento de Israel, y lo turbéis. Mas toda la plata y el oro, y los utensilios de bronce y de hierro, sean consagrados a Jehová, y entren en el tesoro de Jehová. Entonces el pueblo gritó, y los sacerdotes tocaron las bocinas; y aconteció que cuando el pueblo hubo oído el sonido de la bocina, gritó con gran vocerío, y el muro se derrumbó. El pueblo subió luego a la ciudad, cada uno derecho hacia adelante, y la tomaron”. Josué 6:6-20 (RVR60).

Decidió Josué seguir al pie de la letra la Palabra que Dios le había dado y con ello obtuvo la victoria; transmitió esa misma instrucción a todo el pueblo, quienes también decidieron actuar conforme a la Palabra de Dios. No la cuestionaron, no dudaron de ella, simplemente actuaron en su Palabra y los muros cayeron.

Conclusión:

Josué pudo obtener la victoria al hacer lo que Dios le había ordenado. El hecho de que los muros de una ciudad hayan caído de esa manera es algo totalmente sobrenatural y era lo que se necesitaba cuando ya no existían más opciones y es que la Palabra de Dios tiene le poder suficiente de hacernos salir victoriosos sobre toda adversidad, si la creemos, la obedecemos y la ponemos en práctica.

Ofrendas:

“Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas; y vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno”. Hechos 2:44-45 (RVR60).

En el derramamiento del Espíritu Santo, los primeros discípulos fueron muy generosos con sus bienes. Así como Dios da su Espíritu Santo sin medida, hoy es un buen día para darle abundantemente.

Material de apoyo:

Vídeo sobre el Tema

Ideas de Dinámicas

Sugerencias para el Refrigerio

Ideas para la Decoración

Tarjetas de Invitación: Plantilla N° 1