Así como el agricultor escoge lo mejor de sus semillas para volver a plantarlas, así también nosotros debemos escoger lo mejor de nuestras cosechas para Dios. Por: Apóstol Rogelio Mora (07/06/2015).

Siembra tu Mejor Semilla

Ministerios Rogelio Mora 2015 Venezuela

De las operaciones aritméticas, el Señor sólo sabe sumar y multiplicar a nuestras vidas, no así el diablo, el cual resta y divide. Si quieres ser parte de las matemáticas de Dios debes aprender a sembrar en su Reino, donde para recibir primero tienes que dar. Dios da semilla sólo al que siembra 1, y lo contrario también se cumple, es decir, el que no siembra no recibe nada de parte de Dios.

Dentro de la cosecha viene la semilla. Cuando siembras obtendrás frutos de cuya semilla partirán las futuras siembras y cosechas en un interminable ciclo de vida. Los agricultores escogen las mejores semillas para volver a plantarlas. Dentro de una determinada cosecha se distinguen distintos tipos de semillas, pero de todas ellas debemos escoger las mejores para garantizar una siembra exitosa.

La mejor semilla le pertenece a Dios. Debemos aprender a escoger las mejores semillas producto de nuestro trabajo para Dios porque al fin y al cabo es quién nos provee por medio de la naturaleza. Nosotros podemos tomar leche por ejemplo, porque Dios provee su alimento; las vacas producen leche blanca nutritiva a partir de yerba verde sin aparente valor alimenticio y esto es obra de Dios.

El Señor es quien nos provee. Ante cualquier necesidad que tengamos, debemos entender que es Dios quien nos provee. El lugar donde se depositan las semillas, esto es, la sementera, está bajo la multiplicación sobrenatural de Dios. Nosotros mismos como polvo 2, somos portadores de semillas y por tanto candidatos a que las mismas se multipliquen. En nuestro caso las semillas que Dios multiplica son las de amor, paz y consolación, y esto último tiene relación con los frutos de la justicia de Dios. Lo que yo hago en atención a los demás aumenta los frutos de mi justicia ante Dios.

Dios envía la lluvia 3. Sin importar cuánto sembremos, si no llueve no pasa nada en el campo. Dios deja caer la lluvia sobre buenos y malos porque es grande en misericordia; probablemente si dependiera de nosotros, las áreas que se prestan a la siembra de drogas o a los actos de brujería jamás serían bañadas en lluvia. A semejanza de estas áreas de cultivo, hay personas que siendo malas reciben bendiciones cual lluvia en suelo árido, pero no se comparan con las bendiciones que reciben las buenas tierras con buenas semillas que representan a los hijos de Dios.

Canales de bendición. La razón por la cual Dios nos bendice y multiplica nuestra semilla es para poder ser canal de bendición a otras personas 4, sobre todo a los hijos de Dios. El amor es la mejor semilla que podemos sembrar en esta sociedad, así que mantengámosla fructificando con abonos de generosidad y fertilizantes de paz, para que dé fruto que perdure.

Citas:

1 2 Corintios 9:10 (RVR60): Y el que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera, y aumentará los frutos de vuestra justicia.

2 Génesis 3:19 (RVR60): Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás.

3 Deuteronomio 11:14 (RVR60): Yo daré la lluvia de vuestra tierra a su tiempo, la temprana y la tardía; y recogerás tu grano, tu vino y tu aceite.

4 2 Corintios 9:8 (RVR60): Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra.